«Efímera fragilidad»
En una milésima fracción de segundo este pequeño colibrí Berilo se muestra único ante mis ojos y el lente de mi cámara. Ha cerrado sus ojitos para disfrutar del calor del sol, solo por un instante. Brindándome este extraordinario momento que parece irreal; sí está vivo! Ha tomado solo un breve descanso para poder continuar.
Debido a que el metabolismo de un colibrí es muy rápido, visita de 1.000 a 3.000 flores al día para obtener la energía necesaria para vivir.
Tlalpan, Ciudad de México, Abril 2025.
Fotografía Adriana Hernández Rojas
«Efímera fragilidad»
