Esta foto fue tomada en el Arca de Noé, un pedacito muy bien conservado de Chajul, un refugio donde la selva aún respira como debería. Los monos aulladores suelen pasar por aquí y permanecer un tiempo, porque la deforestación les ha ido cerrando caminos y rompiendo los lazos que antes unían su hogar. Como ellos, muchas otras especies han perdido su lugar poco a poco, desplazadas por un mundo que avanza sin mirar lo que deja atrás.
Y, aun así, este sitio sigue verde, vivo y resistente gracias a Rafa, el hombre que cuida este fragmento de selva como si fuera parte de sí mismo. Rafa dedica su vida entera a protegerlo, a conservar lo que queda y a defender cada árbol, cada sonido y cada respiro de la selva.
Un pequeño lugar… pero con un corazón enorme que no se rinde.
