Fotografiar al Tamandúa, verlo, revelarlo en una imagen, es un acto de resistencia natural. Esta foto no solo es un registro visual, es un testimonio de existencia: un recordatorio de que estos bosques están vivos, de que hay seres que dependen de cada rama, cada tronco, cada árbol intacto. Que al preservarlos, preservamos historias invisibles, delicadas y necesarias.