Esta fotografía muestra el mágico paisaje de La Huasteca, en Nuevo León, un peculiar lugar con formaciones geológicas que pertenecen a antiguos depósitos marinos del Cretácico. Durante millones de años, lo que hoy es cañones y montañas estuvo sumergido bajo un mar somero, donde se acumularon sedimentos carbonatados, que posteriormente fueron comprimidos, plegados y elevados por la actividad tectónica asociada a la formación de la Sierra Madre Oriental.
Busqué la formación que mejor pudiera reflejar ese origen, y me gusto ésta, por sus pliegues inclinados, y la fracturación y relieve abruptos, mostrando la deformación de aquel antiguo fondo marino.
