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Joya viviente de calakmul

La selva maya guarda secretos, pero algunos los ostenta con orgullo. El pavo ocelado es su tesoro emplumado, un caleidoscopio de iridiscencias que desafía la penumbra verde. Sobre el suelo de hojarasca, su plumaje no es un simple adorno; es un testimonio de la exuberancia de la vida, un destello de belleza pura que camina con la dignidad de un rey en su reino ancestral.