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la mujer dormida

Desde la azotea de mi hogar, a 70 kilómetros de distancia, capturé la silueta serena del volcán Iztaccíhuatl, también conocido como “La mujer dormida”. La imagen revela su perfil nevado bajo un cielo parcialmente cubierto, justo en el momento en que la luz cálida del atardecer acaricia sus cumbres. Esta fotografía busca rendir homenaje a la leyenda ancestral que envuelve al volcán, y a la belleza natural que, incluso desde lejos, nos recuerda la fuerza y el misterio de nuestra tierra. Es un testimonio de cómo la naturaleza puede conmovernos desde cualquier rincón, si aprendemos a mirar con atención.