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Nacimiento de un rio

Desde lo alto, el bosque se abre como un susurro antiguo. Una marea de abetos y oyameles se despliega en todas direcciones, respirando en tonos verdes que cambian con la luz, como si cada copa guardara un secreto distinto. En medio de esa inmensidad, un hilo blanco -el nacimiento tímido de un río- se abre paso entre sombras y claros, recordando que incluso en el silencio más profundo siempre hay algo que empieza, algo que avanza, algo que fluye.
Es un paisaje que late despacio, que invita a mirar con calma, a escuchar la música que hacen los árboles cuando el viento los convoca. Un rincón donde la vida se esconde y se revela a la vez, delicada y poderosa.