En esta imagen, la Vía Láctea se alza sobre las formaciones rocosas de Mexiquillo, un paisaje donde la naturaleza parece esculpir sus propios guardianes. Las rocas, moldeadas por el tiempo y el viento, adoptan siluetas que evocan figuras ancestrales: torres, criaturas pétreas y rostros imaginarios que parecen observar el cielo en silencio. Bajo este cielo profundo y cristalino, la luz de las estrellas revela la textura milenaria de la piedra, creando un diálogo entre el cosmos y la tierra. La escena captura la magia nocturna del parque natural Mexiquillo, donde la oscuridad no es ausencia, sino un portal hacia la inmensidad del universo.
Para lograr esta imagen use una canon 6d con sensor modificado para astrofotografía, esto me permite capturar hidrógeno alfa (químico con abundancia en el universo representado en violeta) y rgb, monté la cámara sobre una montura astronómica para seguir el cielo ya que la panorámica está compuesta por tomas de 2 minutos cada una.
usé la montura encendida para capturar las imagenes del cielo y apague la montura inmediatamente después de capturar el cielo para capturar el paisaje con el mismo tiempo de exposición. técnica válida para la documentación de paisajes nocturnos astronómicos.
